El otoño y sus heladas repentinas previas al invierno dejan en el cuerpo el resfriado común, acompañado de una tos seca o con mucosa que tiene su punto más álgido en la noche, para no dejarnos dormir.

La solución con fármacos es adecuada, sin embargo, en la naturaleza encontramos alimentos que pueden favorecer a la salud, ya sea para curar o fortalecer y evitar enfermedades.

Uno de esos alimentos es el jengibre, una raíz, tubérculo, que tiene propiedades curativas, saludables para la digestión, cicatrización de úlceras en el estómago contra las náuseas y mareos, además es anti inflamatoria, favorece a la circulación y desintoxicación del cuerpo, lo cual hace de este tubérculo un espectorante natural.

 

El jengibre es una raíz proveniente de la familia del ginseng, icono de la medicina tradicional china y cuyos usos medicinales se le atribuyen la fertilidad, «sus efectos en la salud reproductiva han sido confirmados por la comunidad científica…»  MedlinePlus, ed. (2010)

Es importante destacar la gran aceptación que el jengibre tiene en la gastronomía. No solo por salud, si no además por el disfrute de su sabor picante y fuerte.

La forma más común de consumir jengibre es en té o infusión usando la raíz como forma principal, aunque también en polvo o en bolsitas ya listas para hervir.

 

Por supuesto, no podrían faltar las clásicas galletitas de jengibre en forma humana, decoradas con motivos navideños