CAFER, para el gourmet de mercado cosmopolita

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El arte del buen vivir está intrínsecamente vinculado al arte de deleitarse al comer. Disfrutar de un hábito cotidiano, envuelto en un ambiente conceptual, es tendencia.
Los cafés parisinos, rodeados de muebles de distintos estilos, cuadros, libros y, por supuesto, del menaje más sofisticado representaron «La Belle Époque». Época que se trasladó a Barcelona debido a la eclosión del arte modernista, donde la arquitectura y el interiorismo modernista diseñaron Sant Gervasi-Galvany.
La tendencia del Gourmet Concept Store se deja ver en la Barcelona Cosmopolita, específicamente en el número 47 de la icónica calle Brusi.
Despertar sensaciones saludables significa hacer que los sentidos se focalicen en la experiencia serena, delicada y preciosista. Un ambiente seductor nacido del capricho femenino por deleitar al comensal de emociones positivas. Así es CAFER, un gastrobar para experimentar.
Es un concepto de bar más familiar y de alto nivel…cocina de mercado. Fernanda Albán, propietaria.
Cocina de fusión en la Barcelona más cosmopolita
Tengo platos de fusión de gastronomía mexicana, peruana…
Compro tanto en el mercado de Galvany en Sant Gervasi, como en el de la Abacería en Gracia.
Conversamos con Fernanda Albán, dueña de CAFER, un acogedor y coqueto gastrobar que se inspira en el artdeco modernista, propio de la zona que está en la ruta del modernismo de Barcelona.
¡Hasta siempre, B.B., la musa de Saint-Tropez
En la hostelería llevo seis años. Tuve otro negocio, lo saqué a flote, pero tuve que dejarlo por asuntos personales. Me formé en el sector de la restauración. Trabajé en cocina de colectividad (residencias y clínicas) para poder familiarizarme con los tiempos de entrega de platos y con proveedores de la materia prima.
Aunque tuve que cerrar mi primer bar, siempre me quedó la inquietud de tener mi propio negocio.
Me gusta hablar con las personas, me gusta la atención. Me gusta que la gente coma y sea feliz.
¡Hasta siempre, B.B., la musa de Saint-Tropez
Soy constante, aunque al principio me cueste, resisto. Tengo un horario fijo y una rutina: me levanto, vengo con mi pareja que me ayuda a abrir, desayunamos, se pone a leer el periódico y luego se va al trabajo. Lo hacemos para pasar más tiempo juntos.
Tengo carísima y un carácter afable. Atraigo al cliente femenino en un rango de edad amplio, desde los 20 hasta los 60 años.
Es un local muy francés, muy coqueto.
¡Hasta siempre, B.B., la musa de Saint-Tropez
Mi plato es muy casero. Hago salsas con sofrito muy bien elaborado. Para mí el sofrito lleva un tiempo de preparación especial, como si fuera la comida de la abuela. Producto bueno y cercano.
Aparte de la cerveza, ofrezco bebidas variadas: licores, ron, con alcohol o sin alcohol. Pisco Sour de Perú o Wisky Sour. Piña Colada, Margarita…
¡Hasta siempre, B.B., la musa de Saint-Tropez
Si tengo empleado: que entienda que no debe venir solo a ganarse un sueldo, también debe disfrutar. Para mí si estás a gusto en un trabajo, entonces no es un trabajo, es un lugar de disfrute.
Al público: que me dé la oportunidad de probar mis platos, menús, bocadillos… tengo un café único y hay quienes me dicen que me los he ganado por el café.
No pretendo ser gurú de la cocina. Admiro a quien hace maravillas y platos complicados, pero prefiero platos más sencillos, fusiones sencillas.
A la competencia no hay que temerle, hay que tenerla de tu lado. He hablado con los colegas de alrededor, me he mostrado dispuesta a colaborar.
CAFER es un concepto íntimo y personal. No considero posibles socios, ni tampoco crear franquicia, si tuviera 10 años menos, quizá.
Para finalizar le diría al público que entienda al pequeño comercio. El comercio de proximidad tiene precios altos porque es un negocio exclusivo.
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