
Escrito por
Una de las insignias en la mesa de Navidad es, sin duda, el panettone. Originario de Milán, Italia, el panettone se ha extendido por Latinoamérica y discretamente por Europa, dándole a la Navidad un sabor inolvidable.
Se le suele adjudicar el tipo de pan dulce porque, de hecho, en Argentina, por ejemplo, se hace pan dulce al estilo del panettone. Es Perú el mayor consumidor, hasta tal punto de hacer suya la elaboración desarrollando variantes que definan la identidad peruana, por ello, Italia quiere establecer una denominación de origen y patentar de alguna manera la receta original, algo así como pasó con el champagne francés y el cava catalán.
Su sabor característico es debido al ingrediente presente en muchos panes dulces: el agua de azahar, la flor de la naranja; además de la ralladura de la cáscara del limón y la naranja. Otro de los ingredientes perfectos y que le da su sabor intenso son las uvas pasas bañadas en ron.
Otra de las características es su forma redondeada, alargada y abultada en la punta, que se logra con la harina fuerte, alta en proteína, amasado con intervalos de descanso y un fermentado de horas, teniendo especial cuidado en tratar la levadura aparte, dándole tiempo al proceso.
Entre tipos básicos del panettone podrían incluirse los rellenos con pasitas y frutas confitadas, sin decoración o con azúcar molida (azúcar glas) por encima, además, el chocolate tanto en la decoración externa como interna. Uno de los especiales es el de limonchello, un licor típico de Italia y que le da el sabor dulce y cítrico al relleno del panettone.
